| Embarazo y Lactancia
Consejos para el embarazo y la lactancia.
El embarazo y la lactancia es un tiempo especial para la mujer. Durante este periodo afloran nuevos sentimientos. Es sin duda una vivencia excepcional. Sumado a este aumento de la sensibilidad se produce en la mujer, se produce en la mujer una serie de modificaciones metabólicas y fisiológicas que se suman al considerable aumento de peso, tales como alteraciones cardiovasculares: con aumento de la tensión, frecuencia cardiaca (ritmo), posibilidad de aparición de varices en piernas, fatiga, caídas de tensión con los cambios posturales bruscos (hipotensión ortostática)…etc.
De sobra es conocido que los cambios hormonales que sufre la mujer pueden provocar alteraciones en la boca, como aparición de inflamación de las encías (gingivitis), e incluso por los cambios metabólicos y alimentarios del periodo de embarazo, aumentar la susceptibilidad de aparición de caries (disminuye el ph salival, la inmunidad de los tejidos periodontales esta también disminuida, se producen cambios en la flora bucal…). Por ello siempre que el embarazo sea planificado, lo ideal será que la mujer acuda a revisión en las semanas previas para curar todas las posibles lesiones bucales de las que sea portadora, con el fin de llegar al embarazo en las mejores condiciones posibles.
Los estudios han demostrado que el riesgo de gingivitis y periodontitis aumenta durante el embarazo. En casos en los que la madre sufre enfermedad periodontal de moderada a grave, se puede producir un parto prematuro y el nacimiento del niño con bajo peso. (1,2)
Si bien, los embarazos no siempre se planifican, debe tenerse en cuenta que existen periodos más o menos adecuados para la realización del tratamiento dental. Durante el embarazo el periodo crítico es el del primer trimestre, que es cuando cualquier alteración puede hacer inviable la consecución del mismo.En este periodo se deben de extremar las precauciones y los tratamientos deben ser muy cuidadosos. Las medicaciones necesarias deberán ser consultadas previamente con su médico de cabecera o ginecólogo y estimar si son seguras.
Mención aparte merece la alteración de los tejidos blandos, conocida como épulis del embarazo. Se trata de una pequeña tumoración de tamaño variable, de origen controvertido que presenta un color rojo azulado y puede sangrar y puede asustar por su crecimiento y aspecto tumoral. Se trata de una tumoración benigna que no debemos confundir con cáncer, y que aparece en los primeros estadios de la gestación. Suele asociarse con mala higiene y puede ser única o múltiple. Un buen control periodontal e higiene oral en casa debe ser suficiente para la prevención de su aparición.
Los dolores agudos de causa endodóntica (por afectación del nervio), suelen percibirse y tratarse como urgencias. Habitualmente el llegar a estos casos es por caries no tratadas a su debido tiempo y que durante este periodo se agravan. Tradicionalmente este tipo de afectaciones se trataba de la forma más drástica (efectiva eso si), que era la extracción de la pieza dental. En la actualidad, la actitud es más conservadora. El mayor inconveniente para la realización de un tratamiento de conductos es la necesidad de realizar radiografías del diente afectado lo cual esta contraindicado durante el embarazo (principalmente durante el primer trimestre). El uso de aparatos de medición cada vez más fiables, nos sirve para poder realizar el tratamiento de conductos con mayor seguridad. Si bien la radiografía de confirmación es imprescindible, en estos casos nuestra actitud es la de realizar el tratamiento y colocar “curas” de una pasta desinfectante (hidróxido de calcio) en los conductos, recambiándola cada 3 meses (tiempo máximo en el que se reabsorbe dicha pasta), hasta llegar a término el embarazo, momento en el que se realizaran las radiografías pertinentes y se acabaría el caso.
Los mejores cuidados que puede tener una madre durante el embarazo son: los controles buco dentales y profilaxis profesional previos, cuidar la nutrición durante el embarazo en consulta con su ginecólogo, una higiene meticulosa (no obsesiva), usando preferiblemente pastas fluoradas, y el control de la medicación sistémica siempre en consulta con el especialista y nunca por iniciativa propia.
Tras el parto:
Una vez llegados a término llega el periodo de lactancia. La lactancia materna, siempre que sea posible, es la mejor de las formas de alimentación para el bebe durante los primeros seis meses. La leche materna (calostro) contiene además de los nutrientes necesarios sustancias de defensa (inmunidad) maternas que son transmitidas al niño y ayudan a la formación de sus defensas.
Como sucede en el embarazo (la madre transmite al niño los nutrientes mediante el cordón umbilical, así como le llegan algunos fármacos tras ser metabolizados), ahora será la leche materna la forma de transmitir los nutrientes, pero además supone una posible vía de secreción de fármacos metabolizados. Existen fármacos compatibles con la lactancia y otros con riesgo de causar trastornos al bebe, por lo que una vez más se debe consultar cualquier tipo de medicación con el especialista.
Sobre los seis primeros meses comienzan a aparecer los primeros dientes en el bebe, lo que produce un aumento de salivación (babeo), enrojecimiento y posible inflamación de las encías del niño que se mostrará inquieto y molesto. En ocasiones es causa de aparición de fiebre. Para estos casos existen unos mordedores que se enfrían y pueden servir para calmar al niño (no deben contener PVC). En raras ocasiones puede llegar a nacer un niño con dientes ya en boca (dientes connatales) o cuya erupción sea muy temprana (neonatales). El principal problema es que son de mala calidad y pueden causar daño al pecho materno durante la lactancia. En estos casos habrá que valorar si es mejor su extracción.
La higiene oral del bebe debe comenzar con la erupción de los primeros dientes. De esta forma la primera higiene podrán realizarla el padre o la madre tan solo con una gasita humedecida en agua o suero y realizando un suave masaje en las encías para eliminar restos bacterianos. Conforme el niño vaya creciendo serán los padres los responsables de inculcarle unos correctos hábitos de higiene que si se adquieren desde pequeño es más fácil que se conviertan en rutinarios y no supongan un esfuerzo adicional para el niño. Las madres deben de evitar en todo momento que el niño duerma con un chupete impregnado en azúcar o sustancias dulces ya que pueden causar graves caries en el niño. Evitar biberones azucarados por las noches.
El control de hábitos nocivos será también fundamental para que se consiga un correcto desarrollo de los maxilares, por lo que la alimentación materna no debe prolongarse más allá del año y medio o dos años. El niño debe pasar progresivamente a una deglución adulta para un correcto desarrollo de su anatomía facial.
Algo similar caso sucede con el chupete, que no debe mantenerse por encima de los dos años, ya que dificulta el correcto desarrollo anatómico y supone la aparición de malposiciones en los dientes, lo que puede repercutir en la dentición adulta.
bibliografía:
(1) Offenbacher S, Katz VL,Fertik GS et al. Periodontal infection as a risk factor preterm low birth weight.J Periodontal.1996; 67:1103-13; (2)Jeffcoat MK, Geurs NC, Reddy MS, Cliver SP, Goldenerg RL, Hauth JC. Periodontal infection and preterm birth: results of prospective study. J Am Dent Assoc. 2001 Jul; 132(7): 875-80.)
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